sábado, 31 de diciembre de 2016

La Cúpula de la Roca: un nuevo arte en tierra de dioses

La Cúpula de la Roca (en árabe قبة الصخرة‎‎ , [Qubbat al-Sakhrah], en hebreo כיפת הסלע‎‎‎ [Kippat ha-Sela]) es uno de los tres importantes santuarios de las grandes religiones monoteístas que se encuentra en Jerusalén, la más santa de todas las ciudades santas del mundo, junto al Muro de las Lamentaciones y la Iglesia del Santo Sepulcro.

Construido en el centro de la Explanada de las Mezquitas (Haram al-Sharif), es, cronológicamente, el primer monumento artístico que creó el Islam en la época primitiva. Su construcción tuvo lugar entre los años 688 y 692, unos sesenta años después de la muerte del Profeta, durante el califato de Abd al-Malik. 
 
Vista de la Cúpula y la Mezquita de la Roca.


     
Califa Abd al-Malik
Fue el califa Omeya Abd al-Malik en el año 688 quien ordenó su construcción con el fin de expresar el triunfo de las doctrinas islámicas sobre el cristianismo y el judaísmo, religiones predominantes en la Jerusalén de la época. Una lectura histórica de los hechos apunta a motivos meramente políticos para la construcción del santuario en el monte del Templo: el califa pretendía crear un centro importante de peregrinación y culto, para desviar la atención de la Meca y Medina, ciudades con cuyas autoridades se encontraba en conflicto pues éstas ponían en duda su nombramiento como califa ya que no aceptaban la sucesión dinástica del califato de su padre Muawiya.


      La característica cúpula dorada se eleva unos 30 metros de altura sobre la Roca que le da nombre. Su localización es especialmente significativa; se sitúa en el recinto sagrado del Templo de Salomón, en el Monte Moriah, al que, según el Corán, llegó Muhammad desde la Meca. En su interior se encuentra la roca desde la que el Profeta se elevó a los cielos para recibir la primera revelación del arcángel Gabriel. El significado de este emplazamiento emana de tradiciones religiosas ligadas a la roca, importante punto de referencia para las confesiones monoteístas.
Vista de la ciudad de Jerusalén, con la cúpula como protagonista
Este es el lugar donde, para los credos judío y cristiano, Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo Isaac siguiendo órdenes de Yahveh y donde Jacob vio la escalera al cielo, según el Génesis. Para el judaísmo, a partir de esta piedra se construyó el mundo, y allí fue erigido el Sanctasanctórum, la parte más sagrada del templo de Jerusalén.
Además, los fundamentalistas de las tres religiones monoteístas consideran esta roca el escenario de los denominados acontecimientos finales: cristianos y judíos sitúan en este punto el Armagedón, la lucha final que precede el segundo advenimiento del Mesías; por su parte, los musulmanes consideran que allí se reunirán Jesús y el Mahdi (mesías) para iniciar la destrucción del mal y la conversión de judíos y cristianos al Islam.

Alzado de la Cúpula de la Roca
Desde un punto de vista arquitectónico, el edificio promovido por Abd al-Malik representa el brillante inicio de una nueva etapa de la historia de la Arquitectura. El califa convocó a los mejores maestros sirios para alcanzar una perfección arquitectónica. Una de las principales aportaciones de la cúpula es la invención de una nueva relación entre arquitectura y decoración, que la diferenciaba del principio clásico que había imperado en el Mediterráneo. A partir de este monumento, grandes creaciones del mundo arquitectónico comenzaron a imitar detalles de este nuevo estilo. Así, la Cúpula de la Roca es el más claro ejemplo de la encrucijada entre el arte bizantino y el incipiente arte islámico. Por primera vez en un edificio de culto musulmán existe una inscripción monumental en escritura cúfica y una serie de mosaicos dorados que decoran sus paredes, más tarde sustituidos por 45.000 azulejos persas de la mano de los turcos otomanos. En la actualidad, la cúpula está cubierta de aluminio chapado en oro decorado con versículos del Corán. 

Interior de la Cúpula de la Roca.

     
El conjunto arquitectónico que acompaña a la Cúpula de la Roca apenas ha sufrido cambios notables durante sus más de trece siglos, convirtiéndose hoy en día en uno de los más preciosos y duraderos tesoros artísticos del mundo. 



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