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Con el nacimiento de la novela gráfica autobiográfica, que conseguía la empatía entre el lector y los protagonistas del relato, surgió un nuevo género artístico-literario, un altavoz para los invisibilizados, que ha tenido especial éxito entre artistas del mundo arabomusulmán. Un género que, además, ha coexistido y competido en el tiempo con otros formatos como la televisión, Internet o los videojuegos, que en este ámbito han tendido a orientalizar, estereotipar y a exotizar al sujeto arabomusulmán. Quizá, huyendo de esos terrenos de arenas movedizas, han encontrado una herramienta que les representa de manera más fidedigna (aunque siempre de manera parcial) permitiéndoles exportar una imagen diferente de ellos mismos.
Estos
autores nacidos en el mundo
arabomusulmán,
narran sus memorias e inevitablemente su contexto histórico, político y social,
casi siempre con intención crítica. Parece que el tema que más les preocupa es
hacer llegar su percepción del legado histórico de su país a un Occidente que
urge que rompa estereotipos.
De ello se encargan los testimonios que plasman, por ejemplo, los iraníes
Marjane Satrapi (Rasht, 1969) y Mana Neyestani (Teherán, 1973) o la libanesa
Zeina Abirached (Beirut, 1981). Todos ellos, además de contar con obra
autobiográfica, también contribuyen a la literatura de su país con otro tipo de obras.
Satrapi (aquí durante una entrevista en inglés), en Persépolis (2000-2003), narra
su vida en un momento clave para Irán: la transición del régimen del sah a la implantación de la República Islámica de Irán en 1979, además de contar
las crisis identitarias que sufre derivadas de este complicado proceso. También
ha escrito otro tipo de obras como Bordados
(2003) o Pollo con ciruelas (2004).
Neyestani, en cambio, quiso dar a conocer otra cara de la República Islámica en
Una metamorfosis iraní (2012): la de estar
preso en la cárcel de Evin. Finalmente consiguió el exilio a Francia tras un
laberinto burocrático que explica en otra de sus obras titulada Petit manuel du parfait réfugié politique (2015).
En su línea de dibujante de viñetas, es fácil seguirle en su Fan Page en Facebook o
en el periódico online IranWire. En cuanto a Abirached nos traslada al Beirut
de la década de 1980, en el contexto de la guerra civil libanesa,
tomando a su familia como protagonista y a una noche cualquiera llena de miedo
e incertidumbre como escenario. También tiene otras obras como El piano oriental (2016).
Como
se puede apreciar, son voces heterogéneas, de muchos lugares, que
actualizan el conocimiento sobre la cultura
árabe, de su pasado más reciente, no sólo para autóctonos (si superan la
censura) sino para el resto del mundo globalizado que consume estas novelas en
la actualidad. La cuestión es que el mundo arabomusulmán ha encontrado una
nueva forma mediante la cual llegar al corazón de Occidente y no sólo a su
retina. Con estas novelas, no sólo han conseguido tener calado crítico sino que
además han contribuido de una forma magistral y novedosa a la cultura literaria
de su país y a la universal a través de la novela gráfica.
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| Viñeta de Persépolis |
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| Viñeta de Una metamorfosis iraní |





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